viernes, 26 de mayo de 2017

Rumores del silencio; tiempo de presencias y ausencias.

Rumores del silencio; tiempo de presencias y ausencias.

Retrospectiva.

La exposición tiene como punto de partida un proceso de investigación personal que emerge del anhelo de sondear el orden oculto de la existencia, buscando un acercamiento a la representación  de los secretos del mundo,  desde la variedad  y consistencia de la materia.  La comprensión del mundo y nuestras propias acciones están inscritas en una duración limitada, en una especie de paréntesis en el tiempo, cuyas vivencias tratamos de incrementar, atesorando instantes.
Para darle un sentido más claro al conjunto de obras que han nacido como resultado de esta práctica que surge en solitario, es necesario un hilo conductor que las vincule y al mismo tiempo las haga mantener su autonomía en cuanto al lugar, tiempo y circunstancias que las hicieron nacer,  y este hilo de Ariadna surge como resultado de colocar la experiencia personal en comunicación con lo natural y lo sobrenatural… con el universo, con el Todo.
En estos actos de repetición simbólica aparecen, a veces consciente y a veces inconscientemente  los arquetipos de la creación, que conllevan, como afirma Mircea Eliade a una actualización del suceso primigenio.   “En la historia de los pueblos, en la historia del espíritu humano, sólo los actos de creación tienen importancia. Sólo ellos pueden enseñarle algo al hombre”.
La presencia de la espiral, por hablar solo de uno,  que a veces funge como estructura, como sostén, como señal de ascenso, como un simple trazo o como impulso, es uno de los códigos de acercamiento al centro potencial de la creación, es una forma de la percepción del ser humano del movimiento cósmico, pues de alguna manera nos hace penetrar a una morfología básica de la existencia situada en el principio del tiempo.  Y así como aparece continuamente este arquetipo en la obra,  también se van creando instancias como huellas de la propia conformación identitaria,  en donde hay un rehacerse, transformarse, inventarse, repetirse, reconocerse en lo diferente, repitiendo la propia imagen en el propio mundo. El cuerpo efímero, la identidad, el misterio de la propia existencia es lo central en la obra, lo que hay que ver y entender: la esencia primordial del ser que se asemeja a la entrada de un reino de sombras en un devenir perpetuo, que por instantes toma forma material y después se desvanece en el ámbito cósmico con el cual la vida mantiene una íntima relación.  La creación de velos imaginarios, puestos unos sobre otros, a veces cubriendo y a veces descubriendo, a veces velando y a veces develando, suscitando variantes y no fórmulas exactas, dispersando secretos que ni el propio dispersador conoce,  para ampliar eso que se aleja y se acerca una y otra vez.
El referente es una estela de fe, pues no hay nada afuera de la obra, todo está ahí y en construcción, donde la memoria se proyecta a la realidad presente como un elemento abierto, como un espacio de constante experimentación tanto en los soportes como en los conceptos para provocar diálogos, que son los productos verdaderamente importantes de estos acontecimientos y que continuamente hacen al espectador una invitación a sumergirse en estas obras, para encontrar que la multiplicidad de visiones corresponde a la diversidad de historias humanas, pues mientras más son las posibilidades de diferir en la interpretación de una imagen, más grande será su poder semántico, aunque paradójicamente, más indefinida su significación. El tiempo en cada imagen juega un papel sustancial, siendo en cada una diferido y diferente, desfasado, pasado, siempre distinto: cada imagen es un cúmulo de tiempo, una sombra del ayer reflejada aquí y ahora, que será redefinida en cada nueva lectura en donde la alternancia entre lo propio y lo ajeno sucede en medio de maneras distintas de apropiación.  

                                                                                                                       Ma. Angélica González Dávila

                                                                                                      Ciudad de México, primavera del 2015


Texto de CONACULTA: http://www.gob.mx/cultura/prensa/exhibe-el-museo-casa-del-risco-exposicion-que-sondea-el-orden-oculto-de-la-existencia?state=published

Video de inauguración: https://www.youtube.com/watch?v=qEzru4Yas1s


Sala I

Totalidad
Esta instalación hace referencia al simbolismo de la esfera, que desde tiempos remotos, ha representado a la total perfección y es la Matriz Universal en la Geometría Sagrada.
La esfera se muestra suspendida a modo de péndulo oscilante y contiene en su interior tramos translúcidos de acrílico, que giran a manera de espiral cósmica y que portan cada uno, un concepto que trata sobre este cuerpo geométrico en relación a las ideas neoplatónicas de Dios,  poniendo de manifiesto las cualidades que la razón humana desde la historia, le ha depositado al Ser y que rescatándose del infinito, se irradian desde el centro esférico en un continuo vaivén, para ser motivo de reflexión  por el actual lector/espectador.
El movimiento oscilante de la esfera suspendida en su lento viaje, acerca y aleja al concepto inasible, que paradójicamente  cuando más cerca esté, será justo el instante anterior al que se aleje, al ritmo hipnótico de su desplazamiento pendular.
                                                                                                                                           MAGD 2015




 

Sala I


Totalidad


Instalación esférica dividida en 12 partes y suspendida.
Medidas: 2.00 x 2.00 x 2.00 m.
Material: Tubular de hierro,  acrílico transparente, calcomanía  y argollas metálicas.
Técnica mixta.
México 2011.



 








Doce monotipos

Una selección de doce monotipos se muestran suspendidos alrededor de la esfera, dentro de 12 círculos transparentes de tamaño variable.
La imagen del círculo proviene originariamente del sol, de donde surge la luz y el fuego de la vida. Representa la rueda de la vida que hace rotar a toda la naturaleza, de manera cíclica y rítmica. El círculo, al no tener principio ni fin, es un símbolo de lo eterno, de lo absoluto, que al cerrarse sobre sí mismo significa la realización y la integridad; evocador también de la  música de las esferas recuerda la antigua teoría pitagórica, basada en la idea de que el universo está gobernado según proporciones numéricas armoniosas y que el movimiento de los cuerpos celestes lo está, según la representación geocéntrica del universo.
Al ser símbolo del cielo en correspondencia con  la tierra, de lo espiritual en relación a lo material, el círculo está vinculado con lo envolvente, con la protección,  es así que surgen los círculos mágicos, los anillos de poder, las coronas reales, etc. Y como símbolo de que el círculo protege a algo o a alguien, se dibuja con un punto en el centro, que según Jung, representa la individualidad, el alma, el ser.
El círculo también simboliza la unidad al cerrarse sobre sí mismo, la perfección y la totalidad, por lo que es el símbolo del oro en la alquimia y el poder supremo en el Taoísmo.

Los doce monotipos están envueltos en este círculo protector.
Ikebana, tradición japonesa que dispone las flores generalmente en grupos de tres flores distintas para transmitir una idea mística de perfección, combinación de mitología y estética,  la fe expresada por la forma y el espíritu por la belleza.
Kintsugi, que es el arte de convertir en bello y fuerte lo frágil; en la filosofía japonesa cuando se reparan objetos rotos, se enaltece la zona dañada a través de rellenar las grietas con oro, pues al haber sufrido un daño y tener una historia, el objeto adquiere una mayor hermosura, de manera similar a las relaciones humanas que mantienen un diálogo sin fin entre lo que se cree conocer y el gran silencio que está detrás de cada palabra dicha, de cada acción realizada, de cada supuesto error y de cada anhelado acierto.
Lo íntimo que puede ser el producto del inconsciente, está encerrado en estos círculos, como una impronta que se va manifestando en este sencillo proceso creativo.
 

  








                                                                                                    Fotografías Sala 1: Manuel Zavala

Sala II

Selección de 12 grabados al estilo oriental (moku hanga)
Presencia


 La dimensión espiritual, entendida como profundidad de lo real,  constituye un espacio vital del ser humano. El conjunto de formas inagotables son solamente una expresión de la Profundidad a partir de la cual, todo germina… nada está fraccionado, todo está unido y a través del ámbito espiritual hay un acercamiento a un saber más profundo… Es el Uno que se expresa en lo Múltiple como dos formas de una realidad única.
La inmanencia de lo eterno  en la naturaleza está presente y se expresa en el cosmos y la novedad evolutiva, de manera que  a través de la contemplación de los objetos visibles podemos descubrir  las posibilidades invisibles no actualizadas y a su Creador invisible.
En la profundidad de los fenómenos físicos está escondida  la fuerza vital, el pneuma griego, el soplo, hálito, viento, que metafóricamente describe un ser inmaterial , "principio vital" o "latido" que se encontraría en el origen de todo lo que es… dinamismo de vida,  núcleo insondable, la identidad última de todo lo que existe.


 

 
















 

Quintaeesencia

Para Aristóteles había un elemento más además de los cuatro que existían y era el éter... un elemento de índole superior y mucho más sutil y que es el que llena el universo... es lo más fino, lo esencial y lo más puro...
La perla ha sido un símbolo místico importante; su origen misterioso y la belleza y perfección de su forma han hecho de ella un emblema poderoso de la perfección interna, de la vida regenerativa y del fruto de la búsqueda mística. La perla es manifestación sensible de una naturaleza oculta e inasible para nuestros sentidos…  Todo en ella, nos remite a algo que está más allá de ella.

 
 
 

Ma. Angélica González Dávila
Quintaesencia
Bronce, concha y perlas
44 x 24 x 10 cm.
2014
 

Sala III

Sobre el hombre y el tiempo.
Arte Objeto

Espacio Interno



El análisis de uno mismo para convertirse en el propio y principal sujeto de estudio, observando los propios sueños, buscando el origen de las propias emociones, hilvanando pensamientos sueltos  para encontrar  claves que permitan penetrar más profundamente en los espacios escondidos del mundo interior. MAGD
“Hay eco de pisadas en la memoria, por el pasadizo que no tomamos, la puerta que nunca abrimos” Eliot
 
   
Espacio Interno
Autor: Ma. Angélica González Dávila
Tipo de obra: Arte Objeto – Instalación
Materiales: Jaula de metal contenedora de una máscara-autorretrato vaciada en fibra de vidrio.
Medidas: 70 x 33 x 33 cm.
Año: 2015.
     
 
    
 
 
 Foto: Manuel Zavala


“No podemos permitirnos ser ingenuos al tratar los sueños. Se originan en un espíritu que no es totalmente humano sino más bien una bocanada de naturaleza.” Carl Jung


Le Secret Sacré


(Secreto Sagrado)

En el viaje de la vida, el ser humano se encuentra con miembros de su familia espiritual, experimentando dimensiones superiores eternas. A través del amor al prójimo, el hombre y su alma, entran en una conciencia universal y en algún momento estará totalmente libre y unido con la totalidad universal: el Ser.

Durante el proceso, el ser humano asciende y desciende en su camino hacia la unión, de modo que su estructura se va refinando,  aunque habrá momentos en los que pueda descender a un nivel inferior entrando en un letargo del cual podrá recuperarse pronto, pues ya ha conocido una dimensión superior.


 


Le secret sacreé

Mixta sobre tela
80 x 150 cm.
2012.

 


 
 
 
 
 
 
  
 
 
 
 
 
 
Le secret sacreé II
Mixta sobre tela
145 x 100 cm.
2012.

 


                                                             
                                                                                                                                                                    Fotos: Manuel Zavala

SELF

El self, un arquetipo que representa la trascendencia de todos los opuestos, de manera que cada aspecto de la personalidad se expresa de forma equitativa. Por tanto, no somos ni masculinos ni femeninos; somos ambos; lo mismo para el Yo y la sombra, para el bien y el mal, para lo consciente y lo inconsciente, y también lo individual y lo colectivo (la creación en su totalidad).
Si no hay opuestos, no hay energía ni funcionalidad.
“las capas más profundas de la psique pierden la peculiaridad individual a mayor profundidad y oscuridad. Se vuelven más colectivas hacia “abajo”, es decir, al aproximarse al sistema autónomo de funcionamiento, para convertirse en universal”
“Cuanto mayor es la multitud, más insignificante es la persona” Carl Jung
                                                                                                                                                                                                                               Foto: Manuel Zavala
 
SELF
Autor: Ma. Angélica González Dávila
Medidas 21 x 25.5 x 10 cm.
Tipo de obra: Arte objeto
Materiales: Bronce a la cera perdida, pieza única de autoría de la artista,  madera, papel artesanal de algodón con imagen transferida.
Año: 2014
 

Integración


El hombre vive en un mundo dual, por lo que su camino tendrá que ver con la integración armoniosa de dos polos; la  luz y la sombra que habitan su corazón y este proceso está sujeto al tiempo, en medio del cual se va transformando del blanco al negro y del negro al blanco pasando por algunas tonalidades de gris... básicamente siete… siete  colores que hacen referencia a siete niveles espirituales del ser humano, Santa Teresa los llama las siete moradas o estadios del alma, el budismo se refiere a ellos como los siete niveles de silencio; también son siete los niveles del ser en la mística sufí. La llave, como ciertos códigos o combinaciones circunstanciales, abre la puerta a uno de esos niveles, que misteriosamente cambian continuamente; son variables e inasibles durante la existencia.

El huevo es símbolo de fundamento material originario, del origen de la creación, marca un comienzo… el foco simboliza la luz de la existencia, que también es fuente de creación.

Una jaula contiene una perla, que es símbolo del tesoro secreto en el interior, de la joya por la cual se da a cambio todo lo que se posee; ella está aquí encerrada cerca del lado de oscuridad, porque para encontrarla hay que penetrar en la sombra.


                                                                                                                                          Foto: Manuel Zavala

 
Integración
Autor: Ma. Angélica González Dávila
Tipo de obra: cuento autobiográfico-objeto-instalación.
Materiales: Cajas de madera, papel artesanal de algodón, fibra de vidrio, elementos de metal, fotografías, vidrio y materia orgánica secada al sol.
Medidas: 47 x 73 x 15 cm.
Año: 2014
Colección Particular
 

Sala IV

Autor: Ma. Angélica González Dávila
Título: Ser instante
Materiales: Caja de madera, fotografía impresa, reloj de metal con figuras realizadas con rellenador plástico, tela y estructura de aluminio.
Tipo de obra: Objeto/instalación sonora.
Caja con telón al estilo cámara antigua en cuyo fondo aparece una fotografía antigua y reloj contenedor de hombres.
Medidas:
Año: 2015
 

 
 
“Sólo perduran en el tiempo las cosas que no fueron del tiempo” J.L. Borges
 
 

                                                                                                                    Fotos: Manuel Zavala
 

 

Devenir


Nada es estático, sino un flujo o una corriente dinámica. Lo que es ahora, aludiendo a un presenteabsolutamente efímero, dejará de serlo inmediatamente después, para convertirse en otracosa; hace referencia al proceso de ser y también al hecho de ser como un proceso. 

 Para Heráclito el devenir es la sustancia del ser, ya que toda cosa está sujeta al tiempo y a la transformación. Incluso aquello que se nos muestra como estático, está en  situación dinámica y en continuo cambio. 
                                                                                                                                                                                                                     Fotos: Manuel Zavala
 
 
                                                                "No nos bañamos dos veces en el mismo río" (Heráclito)
 
Devenir
Autor: Ma. Angélica González Dávila
Tipo de obra: Cuento-objeto-instalación.
Materiales: Caja de madera, papel artesanal de algodón, materia orgánica secada al sol, hilo de algodón, hilo de cobre, reloj de metal.
Medidas: 33 x 75 x 5 cm.
Colección Particular
 

De la serie Humanum est

Sí, soy yo, yo mismo, tal cual he resultado de todo (...). Cuanto fui, cuanto no fui, todo eso soy. Cuanto quise, cuanto no quise, todo eso me forma. Cuanto amé o dejé de amar es en mí la misma saudade. Y al mismo tiempo la impresión un tanto lejana, como de sueño que se quiere recordar en la penumbra a la que despertamos, de que hay en mí algo mejor que yo. (F. Pessoa)

Foto: Manuel Zavala
 
 
 


Hombre I
Técnica: Grabado en Aguatinta sobre placa de cobre de 22 x 14.5 cm.
Impreso sobre papel Hahnemühle de algodón de 300 gr.
Medidas Papel: 38 x 29 cm.
Edición 20 ejemplares
Año 2012

 

  Recortando el tiempo

El recuerdo es solamente un recorte, un fragmento de tiempo, tiempo de presencias y de ausencias, de silencios que rumoran misterios y soledades en las que nos queda el corazón hablando sin saber que hablar.
 
 
 
 

 
 
Recortando el tiempo
Autor: Ma. Angélica González Dávila
Tipo de obra: Caja/Arte Objeto
Materiales: Caja de madera, metal oxidado, materia orgánica secada al sol.
Año: 2015
 

 

 

Habitat místico

Son siete los estados del alma que Santa Teresa llama Moradas del Castillo Interior.
Son siete los niveles del ser, desde el punto de vista Sufi.
Son siete los niveles en el recorrido del sendero transpersonal de autorrealización en el estudio del esoterismo.
Son siete los estados cósmicos de Buda, trascendiendo el tiempo y el espacio.
Es así que la realidad divina se hace visible y experimentable a través de la realidad humana en este proceso vital.
 







 
De la serie Habitat Místico: Habitat I, II, III, IV, V, VI, VII
Medidas: 8 x 9 x 8 cm. (variables)
Técnica: Fundición a la cera perdida
Material: Bronce
Serie única
10 piezas
Año: 2012
 

Requiem por una arpista

“En el planeta donde vivo, Júpiter, la música está por todas partes: en el murmullo del agua, en el ruido de las hojas, en el canto del viento. Las flores murmuran y cantan; todo produce sonidos melodiosos. ¡La Naturaleza es tan admirable! No tenemos instrumentos: son las plantas y los pájaros los coristas. El pensamiento compone, y los oyentes disfrutan sin audición musical, sin el recurso de la palabra, y eso a una distancia inconmensurable. En los mundos superiores esto es aún más sublime.” Wolfgang Amadeus Mozart
Foto: Manuel Zavala
 
 

Réquiem por una arpista

Técnica: Mixta sobre tela
Medidas: 145 x 100 cm.
Año: 2013
 

Soft time

Una sucesión  de cambios ligados al tiempo, una metamorfosis en la que seres  indolentes anhelan desnudarse de una imagen pasiva y desplegar su esplendor a través de un proceso de transformación, que se  vincula al reino metamórfico de las mariposas.
 
Foto: Manuel Zavala
 
Soft time
Técnica: Óleo sobre tela
Medidas: 145 x 100 cm
Año: 2015
 

Vacuidad

Vanitas, vanitatum et omnia vanitas  Eclesiastés 1:2
La fugacidad de los bienes del mundo y de la belleza misma constituyen una terrible dualidad entre la  voracidad del tiempo y la irresistible atracción hacia lo bello.



Ma. Angélica González Dávila.
Título: Vacuidad.
Técnica: Fotografía digital en impresión análoga de plata sobre papel.
Medidas: 37.5 x 50 cm.
Tx, 2014
 

Sala V

Transferencia de corazones
Jean Baudrillard escribe: “la madera, que es tan solicitada hoy por nostalgia afectiva, puesto que saca su sustancia de la tierra, puesto que vive, respira, ‘trabaja’. Tiene su calor latente, no sólo refleja, como el vidrio, arde por dentro; guarda el tiempo en sus fibras, es el continente ideal, puesto que todo contenido es algo que queremos sustraer al tiempo. La madera tiene su olor, envejece, hasta tiene sus parásitos, etc. En pocas palabras, este material es un ser.”
Al centro de la sala, una caja de siete lados, a manera de arte objeto con luz interior, contenedora de siete corazones de cera, que indican el proceso de madurez del corazón del hombre, que a través del transcurso de la vida, se convierte en un corazón amoroso. Se invita al espectador a mirar y tener la experiencia fuerte y conmovedora de acercarse a un (aparente) corazón humano, en este caso de cera, que simula la sensación real que se experimenta al acercarse a otro ser humano cuando este muestra su corazón. El miedo a la intimidad, es a veces porque las relaciones íntimas obligan al individuo a descubrir y enfrentarse con su yo más profundo, incluso sus costados más oscuros y menos atractivos.


                                                                                                             Fotos: Manuel Zavala
 
Transferencia de corazones
“El corazón es la conciliación”
(Hegel)
Autor: Ma. Angélica González Dávila
Tipo de obra: Arte Objeto – Instalación interactiva.
Materiales: Lassergrafía sobre caja de madera de siete lados, contenedora de siete corazones de cera modelados por la autora y colocados en forma de espiral ascendente sobre pequeñas bases de acrílico y luz interior, acompañados por siete grabados y estampados al estilo oriental y transferencia de imagen  colocados en las paredes interiores de la caja.
Medidas: 70 x 78 x 78  cm.
Año: 2015

 

Tiempo para la paz


 A través de la imaginación, se recuerdan las palabras perdidas en las balas que continuamente se disparan entre los seres humanos; guerras mundiales, delincuencia organizada, guerra fría, palabras que se pierden  en los ríos de sangre, en los desplazados que dejaron sus casas o en los muchachos asesinados. En fin, lo que hemos visto y vivido de cerca; marchas silenciosas y  tristes, que protestan por  la muerte de estudiantes, de periodistas,  o de tantos inocentes y gente común.
El resultado de un conflicto bélico, trae siempre consecuencias devastadoras. De aquí surge el anhelo de construir una  paz permanente. Cinco colores en cinco continentes, una sola  humanidad.
                                                                                                                                                          Foto: Manuel Zavala
Tiempo para la paz
Autor: Ma. Angélica González Dávila
Tipo de obra: Caja/Arte Objeto/Instalación
Materiales: Caja de madera que contiene cinco balas calibre 50 percutidas; figuras hechas con rellenador plástico; purificador y ampolleta antiguos; materia orgánica secada al sol; escultura de madera; tres dibujos en tinta china realizados por la autora sobre papel Hahenmühle 100% algodón de 300 grs. que miden 28 x 22 cm.; al exterior, papel Torchon con imagen transferida.
Medidas: 44 x 74 x 10 cm.
Año: 2015
 





 

Autor: Ma. Angélica González Dávila.
Título: Holocausto.
Técnica: Fotografía digital en impresión análoga de plata sobre papel.
Medidas: 49 x 38.2 cm.
Tx, 2014 
 
 

Sala VI


UNIDAD EN LA INAGOTABLE DUALIDAD

La obra que aquí se muestra representa la dualidad que reina en el ser humano, por una parte la inclinación a apegarse a las cosas y por el otro la búsqueda incesante de la libertad. La luz y la oscuridad son una unidad indivisible que constituye el alma humana y por lo tanto no pueden ser entes separables, luz y sombra son habitantes del corazón. Sin embargo nos hemos acostumbrado  a estructurar la vida como si las circunstancias fueran permanentes, como si la existencia ideal consistiera en aferrarse a una experiencia inmutable, donde la realidad fuera permanente, pero el apego cualquiera que sea, grande, pequeño, persona, cosa, un punto de vista o una situación, nos hace sufrir inmensamente porque nos convierte en esclavos. La marcada inclinación a querer repetir lo conocido es uno de los más grandes obstáculos que tiene el ser humano para alcanzar su apertura de conciencia y lo conduce irremediablemente al estancamiento.
La propuesta espiritual que hoy sugerimos es la de disolver algunos apegos. Que cada quién haga su propio ejercicio de destrucción, para que con esa liberación, el camino del crecimiento y la libertad se haga posible.
"Al hombre le persigue el misterio de su existencia, por ello le obsesiona la reconstrucción y grabación de su propia imagen en su mundo" F. Bacon
 

 
 
 

                                                                                                                                                                  Fotos: Manuel Zavala
 
 
 
Unidad en la Inagotable Dualidad
Autor: Ma. Angélica González Dávila
Categoría : Instalación.
Material: madera, máscaras de fibra de vidrio, tela, pvc,  objetos diversos, veladoras electrónicas y papel.
Medidas: 1.85 x 2.00 x 3.00m
Año: 2009 

* Premio del presidente en la Bienal de Florencia 2009